Y después de escalar en la Peña del Pincuejo, el domingo por la mañana Damián y yo arrancamos dirección Peñas del Prado en el valle de Arbás. André volvió a los desplomes de Teverga 🙂 . Después de unos 25 minutos conduciendo aparece ante nosotros tras pasar un túnel el pedazo de frontal que nos ocupa en esta entrada. Más concretamente, lo primero que vemos es la enorme pared Sur…

La línea que veníamos buscando es la de la vía Lobishome 170 m. MD (V+), una vía abierta por gallegos entre 1998 y 1999 situada en la cara suroeste.

La aproximación desde el coche es de unos 40 minutos sin perdida, siguiendo un caminito bajo los postes de la luz. Una vez enfilada la cara suroeste la vía empieza a la derecha en una línea de canalizos muy evidente protegida por dos paraboles. Una vez arrancada hasta media mañana nos dio la sombrita.

La vía tiene todas las reuniones equipadas con dos paraboles con argolla de INOX nuevecita. Podemos rapelar desde cualquier largo. En la vía nos encontraremos con las placas equipadas con paraboles, algún clavo y varios puentes de roca. Las fisuras, que las hay de todos los gustos, están limpias.

Casi toda la vía goza de una caliza magnífica!, aunque es verdad que en algún tramo tenemos roca descompuesta que podemos esquivar. El tercer y cuarto largo son los que tienen más chicha de toda la vía, al menos lo que a nosotros nos pareció. De la R2 a la R3 salimos por una placota de 6a+/b que podemos acerar, seguimos para arriba sin más hasta llegar a una línea diagonal de fisuras muy bonitas con un paso fino y aéreo de transición a un diedro. Ese paso debe ser de V, pero con el friend en casa de dios das un pasito en adherencia en un resalte aéreo que te seca la boca hasta que le tiras la mano y los labios a un puente de roca desde el que te mueves al diedro.

El cuarto largo es bastante mantenido y variado. Nos encontramos de bruces contra una placa de 6a protegida por un parabol que me pareció más difícil que la de 6b del largo anterior. De hecho, me costó hasta pisando el parabol incorporarme a la siguiente fisura. El resto de la vía, super guapa, disfrutona y normalmente fácil de proteger.

Siempre sobre-equipados en vías que no hemos hecho, llevamos dos juegos de camalots desde el 0.75 al 2, un nº 3 del que se puede prescindir, los aliens y unos fisureros. (que por cierto, allí me quedó uno entalado…). La verdad es que volvería a subir con el mismo equipo para ir tranquiliño.

El descenso, desde cima rapel de 58 metros de R5 a R3 (cómoda), de R3 a R2 y de R2 se puede tirar directo 60 metros a dónde termina el primer tramo de canalizos y detrepar por la derecha. Nosotros hicimos de R2 a R1 y R1 al suelo.

Y como no, en el último largo cuerda enganchada que conseguimos zafar a base de sudar frio y darle loops con «xeito»

Aventurote y descubrimiento de Peñas del Prado, una pasada de entorno para perderse en esas paredes !