La montaña de los espíritus

Manaslu, con 8.156 metros es la octava montaña más alta del mundo. Está situada en el macizo Mansiri Himal, en la zona centro occidental de Nepal formando parte del Himalaya. Su nombre, que significa “Montaña de los Espíritus”, proviene de la acepción del sánscrito Manasa, cuyo significado es “intelecto” o “alma”.

   Fue ascendido por primera vez el 9 de mayo de 1956 por Toshio Imanishi y Gyalzen Norbu, miembros de una expedición japonesa. En mayo de 2008, la montaña había sido ascendida en 297  ocasiones, con un total de 53 accidentes mortales. La región del Manaslu ofrece una gran variedad de opciones de «trekking». La ruta más popular de acercamiento, de 177 kilómetros de longitud, rodea el macizo del Manaslu en el camino hacia el Annapurna. El gobierno nepalí permite circular por esta ruta de senderismo desde 1991. La ruta sigue un antiguo camino de comercio de sal que discurre a lo largo del río Budhi Gandaki. A lo largo de la ruta, 10 picos de más de 6.500 m. de altitud coronan el paisaje, incluyendo algún otro por encima de los 7.000. El punto más alto de este camino se alcanza en el collado Larkya La, con una elevación de 5.106 metros.

   De vez en cuando me gusta rebuscar en el archivo y regocijarme en las fotos de los viajes que he tenido la gran fortuna de poder hacer. Sobre todo en estos tiempos oscuros que corren donde esta penado visitar a los amigos del pueblo de al lado.

Esta vez y una vez más, mi “doble click” ha ido a 2014 – Nepal… Recuerdo muchos momentos de ese viaje. Momentos previos, meses antes viendo los mapas de ruta y calentando el paladar con amigos que pese a no venir al viaje, caminaron conmigo. Bajo el implacable y constante sonido de las máquinas, todo lo que había leído y visto sobre el Himalaya me prestaba evasión y daba sentido a aquella absurda monotonía. Un beso, te quiero, no te vayas con el negro, volveré pronto. Un autobús, una estación de tren, y dos, y un avión, y dos, y tres. Kathmandú. Un compañero inesperado de viaje, una mochila de 10 kilos y claro, la cámara.

Dicen que en India y Nepal los colores juegan al contraste, yo también lo creo. Sin embargo lo que de primeras me sobrecogió fueron los olores que te inundan desde el momento en que llegas y te acompañan hasta que te vas. Se cambia el “Buen camino!” por el “Namasté !” y te vas a las montañas… entonces y después de varios días te sumerges en antiguas sendas que transcurren entre los picos más altos del mundo. Te estremeces cuando en forma de Alud, las montañas se sacuden la nieve que sin prisa pero sin pausa las viste de blanco. Como si de vida propia gozasen, la presencia de estos grandes picos crea una sobrecogedora atmósfera.

«Si escuchas atentamente al viento oirás los mantras que recorren sendas, valles y colinas. El sonido del mundo. La inalcanzable quietud de la mente. La búsqueda de la consciencia plena que tantos anhelan y tan pocos consiguen. Un mundo tan lejano y a la vez tan próximo. Te extraño. Rumbo al Paso Larke. Siempre adelante.»


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